MARIA JESUS ALVARADO
Sus padres fueron Cayetano Alvarado Arciniega, dueño y administrador de la hacienda Chacrabajo, y Jesús Rivera Martínez ambos, también, naturales de Chincha. Fue la décima de trece hermanos y hermanas. María Jesús nació meses antes de la Guerra del Pacífico entre Perú y Chile, y fue amamantada por Águeda Cabrera de Rodríguez, compartiendo la "hermandad de leche" con José Tomás Rodríguez Cabrera. Debido a los avatares de la guerra, su familia se vio obligada a vender la Hacienda y establecerse en Lima puesto que Chincha Baja pasó a ser cuartel del ejército chileno
Como era usual por aquella época, estudió hasta tercero de educación primaria, máximo grado de estudios para mujeres, en la escuela de la Sra. Rodó. Sin embargo, durante ese corto tiempo la enseñanza era tal, que terminaban leyendo y escribiendo, casi a la perfección. María Jesús fue la alumna más sobresaliente, por lo cual la Sra. Rodó la escogió para que escribiera y dijera el discurso de clausura. Es en aquel discurso que salió a relucir sus ideas que la llevarían a luchar por los derechos de las mujeres. Entre otras cosas, se pronuncia a favor de su sexo, y clama para la mujer una educación más amplia, eficiente y profesional. Ella dijo este discurso cuando tenía solo 11 años de edad. Sus estudios posteriores fue autodidacta.Integra, en 1913, el Comité Directivo de la "Asociación Pro-Indígena", escribiendo valientes artículos en defensa de los indios e igualmente escribe apoyando la lucha de los obreros por la jornada de 8 horas.En 1914 fundó "Evolución femenina", institución en pro de la cultura y los derechos de la mujer. Esta sociedad tenía como propósito el establecimiento de colegios secundarios públicos para mujeres, para la extensión de sus conocimientos prácticos para el cuidado de los niños y el manejo del hogar, proveer trabajos industriales convenientes para las mujeres, el desarrollo de la idea de que todo trabajo honesto es digno y honorable, asegurando a la mujer una igualdad civil y sus derechos, cuando se casen, de administrar sus propios asuntos financieros.
En 1915 por gestión de "Evolución femenina" se aprobó en la Cámara de Diputados del Perú el ingreso de mujeres a las Sociedades de Beneficencia Pública. En 1922 se aprobó en la Cámara de Senadores.
En 1916, se realizó, en Buenos Aires, Argentina, el Primer Congreso Panamericano del Niño, siendo María Alvarado, nombrada Presidenta de dicho evento. Este Congreso tuvo siete secciones: Derecho, Higiene, Psicología, Educación, Asistencia a la Madre y al Niño, Sociología y Legislación Industrial.Aprovechando la formación, en 1923, de una Comisión de Reforma del Código Civil del Perú de 1851, María Alvarado y "Evolución Femenina" les presentaron un petitorio en el que indicaban que al haber incursionado las mujeres en las profesiones liberales y en los diversos lugares de trabajo, era imprescindible que adquiriesen su capacidad civil.
El Proyecto de Ley fue aprobado y promulgado finalmente en 1936. Las mujeres casadas dejaron de estar bajo la patria potestad del esposo. Por primera vez las mujeres del Perú podían administrar sus bienes, contratar, atestiguar, etc. Este logro es considerado el más importante para las mujeres y para toda la sociedad peruana.
En 1923 participa en la fundación de la Liga Nacional de Higiene y Profilaxis. Gestiona ante el Ministerio de Educación Pública el dictado de Puericultura en las escuelas fiscales, dando conferencias de dicho temas a las maestras. Apoyó nuevamente a comitivas indígenas que pedían se pusiese fin a las usurpaciones de sus tierras.
viernes, 27 de junio de 2014
MERCEDES CABELLOS DE CARBONERA
Nació en la ciudad de Moquegua. Sus padres fueron Gregorio Cabello (hacendado) y Mercedes Llosa. Se desconoce mucho sobre sus primeros años. Tuvo una excelente formación por parte de su padre y su tío que en los años 30 del siglo XIX habían viajado por Francia, trayendo una respetable biblioteca. Mercedes recibió lecciones con maestros privados que le enseñaron bien el francés, motivo por el que más tarde siempre se podía enterar enseguida de las corrientes literarias más recientes en Francia, con autores modelo tales como Honoré de Balzac y Émile Zola.
A los 20 años se trasladó a Lima, donde vivió en casa de un tío, que era cosmógrafo mayor de la República. A la edad de 22 se casó con el médico Urbano Carbonera, quien le acercó a la ciencia y al positivismo. Pero el matrimonio fue poco feliz y no tuvo hijos; el marido más tarde se convirtió en jugador y tipo donjuanesco. Se separaron y él se fue a vivir a Chincha.
En Lima, Mercedes tomó parte activa en el mundo literario entonces imbuido en el romanticismo, y colaboró activamente en diarios y revistas usando el seudónimo de Enriqueta Pradel, antes de animarse a usar su propio nombre. Aunque comenzó haciendo versos, rápidamente pasó a escribir ensayos en favor de la emancipación de la mujer.
Fue incorporada al Ateneo de Lima y asistió a las tertulias de la argentina Juana Manuela Gorriti donde aprendió el arte de novelar, es decir, escribir novelas. Si Gorriti era conocida por su romanticismo, Cabello de Carbonera abandonó esta escuela para cultivar el naturalismo y el realismo. En su ensayo La novela moderna abogó por el realismo porque admitía la psicología de los personajes, tendencia que abrazó completamente en su novela El conspirador (1892), una sátira de la actuación política del caudillo Nicolás de Piérola, que poco después llegó a ser presidente constitucional del Perú. Su novela Blanca Sol condenó el materialismo de aquel momento. Fue tan controversial que ofendió a su vieja maestra Gorriti quien era mucho más sutil en sus críticas a la sociedad.
Como Clorinda Matto de Turner, Cabello fue muy poco comprendida en su época y fue el blanco de fuertes críticas de autores masculinos, como Juan de Arona y Ricardo Palma, críticas que arreciaron a raíz del triunfo de la revolución de 1895, que encumbró a Piérola en el poder.
Tales críticas le afectaron sobremanera, por lo que se aisló, y por si fuera poco, empezó a padecer las consecuencias de una sífilis que le fue contagiada por su propio esposo. Esta enfermedad le causó una parálisis progresiva, demencia y terribles llagas, por lo que tuvo que pasar sus últimos años en el Manicomio del Cercado de Lima, hasta que falleció en 1909.
A los 20 años se trasladó a Lima, donde vivió en casa de un tío, que era cosmógrafo mayor de la República. A la edad de 22 se casó con el médico Urbano Carbonera, quien le acercó a la ciencia y al positivismo. Pero el matrimonio fue poco feliz y no tuvo hijos; el marido más tarde se convirtió en jugador y tipo donjuanesco. Se separaron y él se fue a vivir a Chincha.
En Lima, Mercedes tomó parte activa en el mundo literario entonces imbuido en el romanticismo, y colaboró activamente en diarios y revistas usando el seudónimo de Enriqueta Pradel, antes de animarse a usar su propio nombre. Aunque comenzó haciendo versos, rápidamente pasó a escribir ensayos en favor de la emancipación de la mujer.
Fue incorporada al Ateneo de Lima y asistió a las tertulias de la argentina Juana Manuela Gorriti donde aprendió el arte de novelar, es decir, escribir novelas. Si Gorriti era conocida por su romanticismo, Cabello de Carbonera abandonó esta escuela para cultivar el naturalismo y el realismo. En su ensayo La novela moderna abogó por el realismo porque admitía la psicología de los personajes, tendencia que abrazó completamente en su novela El conspirador (1892), una sátira de la actuación política del caudillo Nicolás de Piérola, que poco después llegó a ser presidente constitucional del Perú. Su novela Blanca Sol condenó el materialismo de aquel momento. Fue tan controversial que ofendió a su vieja maestra Gorriti quien era mucho más sutil en sus críticas a la sociedad.
Como Clorinda Matto de Turner, Cabello fue muy poco comprendida en su época y fue el blanco de fuertes críticas de autores masculinos, como Juan de Arona y Ricardo Palma, críticas que arreciaron a raíz del triunfo de la revolución de 1895, que encumbró a Piérola en el poder.
Tales críticas le afectaron sobremanera, por lo que se aisló, y por si fuera poco, empezó a padecer las consecuencias de una sífilis que le fue contagiada por su propio esposo. Esta enfermedad le causó una parálisis progresiva, demencia y terribles llagas, por lo que tuvo que pasar sus últimos años en el Manicomio del Cercado de Lima, hasta que falleció en 1909.
TERESA GONZALES DE FANNING
Fue hija de Jerónimo González, profesor y cirujano español, y de Josefa del Real y Salas. Nació en la Hacienda San José de las Pampas. Recibió una esmerada educación, basada esencialmente en la lectura de los clásicos. Desde muy joven se orientó a la creación literaria, interesándose fundamentalmente por las costumbres sociales y la educación. Sus primeros ensayos los firmó con los pseudónimos de Clara del Risco, María de la Luz, y otros más.
Cuando aún no cumplía los diecisiete años contrajo matrimonio con el joven marino Juan Fanning García, miembro de una rica familia oriunda de Lambayeque (11 de agosto de 1853). En su matrimonio fue relativamente feliz; tuvo dos hijos (Jorge y Emma) y pudo armonizar las labores domésticas con las intelectuales, pues continuó escribiendo artículos y narraciones que tuvieron aceptación. Pero su desgracia empezó a raíz de una sublevación de los peones de su hacienda, lo que motivó su huida a Lima en condiciones muy penosas, que precipitaron la muerte de sus dos pequeños hijos.
Durante la guerra del Pacífico, su esposo, como oficial de la Marina, trabajó en la fortificación de Arica, para pasar luego a comandar las baterías del Callao y organizar uno de los batallones destacados a la defensa de Lima (la llamada «Guarnición de Marina»), al frente del cual luchó heroicamente en la batalla de Miraflores (15 de enero de 1881), donde quedó gravemente herido. El valeroso oficial falleció al día siguiente, siendo sus últimas palabras: «Muero por la patria». Demostrando gran patriotismo, Teresa auspició una contribución llamada «ofrenda patriótica de los vecinos de Lima», por la que se recaudó 9.600 soles. En reconocimiento a esta labor, el comité patriótico del valle de Chicama la premió con una medalla de oro.
Como a muchas familias de Lima, la guerra la dejó sin casa y sin recursos. Para aliviar de algún modo la soledad de su viudez, decidió fundar un colegio para señoritas en su casa de la calle Faltriquera del Diablo (hoy Portal de Belén o Portal Zela), labor que realizó con el auxilio de sus hermanas Enriqueta y Elena (3 de marzo de 1881). Dicho colegio llegó a ser el mejor de su tiempo y el preferido de las distinguidas familias de Lima, no sólo por sus métodos de enseñanza, sino por la importancia que concedió a la educación sobre la instrucción. Consideró que ya había llegado la hora en que la mujer debía prepararse para la vida y no limitarse al papel de esposa y madre, rompiendo así una de las mayores trabas mentales de la sociedad conservadora del siglo XIX.
En el colegio que dirigía, conocido como el Liceo Fanning, se enseñaban matemáticas, gramática, geografía, economía doméstica, historia del Perú y religión, para la cual se seguían los libros escritos por ella misma. Al mismo tiempo abogó intensamente por la enseñanza técnica y laboral, y por la idea de que la educación moral, la intelectual y la física debían complementarse, poniendo en práctica todos esos planteamientos.
Murió el 7 de abril de 1918, víctima de una neumonía, a la avanzada edad de 82 años. En toda ocasión, hasta su último instante, demostró humildad y grandeza, pidiendo a sus familiares que su sepelio se realizase en privado. Fue enterrada en el Cementerio Presbítero Maestro.
Como homenaje póstumo, Manuel Beltroy (escritor y funcionario del Ministerio de Educación del Perú) consiguió que se diera a una gran unidad escolar (hoy Institución Educativa) el nombre de Teresa González de Fanning, que empezó a funcionar en 1952 en un local construido en terrenos del actual distrito de Jesús María, en Lima.
Una colección de artículos suyos publicados en el diario El Comercio de Lima fueron recopilados en un folleto titulado La educación femenina (1898). Hizo allí una crítica franca, valiente y elevada sobre la condición en que estaba entonces el proceso de la formación cultural de la mujer, orientada exclusivamente a prepararla para el matrimonio y ser una buena esposa y una buena madre. Rechazó este tipo de educación, que fomentaba el estudio de la música, el francés, y algo de letras y cálculos básicos como toda preparación para enfrentar el mundo, planteando en su reemplazo una educación más amplia y completa, con connotación práctica, que favoreciese una formación laboral que permitiese a la mujer emanciparse de la dependencia del marido al tener una fuente de ingresos propia. En los niveles más bajos, sugirió una educación más práctica para la vida cotidiana, lo que incluía aprender un oficio; para los niveles medios y acomodados planteó una educación más ilustrada, abierta al mundo exterior y con manejo de disciplinas científicas y filosóficas. Además, sostuvo de que la educación debía ser laica, pues las religiosas, al carecer de familia y vivir apartadas de la sociedad, no poseían las experiencias necesarias para la formación de las mujeres. No fue escuchada ni tomada en cuenta entonces, pero ahora se le reconoce como precursora de la moderna formación educativa de la mujer.
Cuando aún no cumplía los diecisiete años contrajo matrimonio con el joven marino Juan Fanning García, miembro de una rica familia oriunda de Lambayeque (11 de agosto de 1853). En su matrimonio fue relativamente feliz; tuvo dos hijos (Jorge y Emma) y pudo armonizar las labores domésticas con las intelectuales, pues continuó escribiendo artículos y narraciones que tuvieron aceptación. Pero su desgracia empezó a raíz de una sublevación de los peones de su hacienda, lo que motivó su huida a Lima en condiciones muy penosas, que precipitaron la muerte de sus dos pequeños hijos.
Durante la guerra del Pacífico, su esposo, como oficial de la Marina, trabajó en la fortificación de Arica, para pasar luego a comandar las baterías del Callao y organizar uno de los batallones destacados a la defensa de Lima (la llamada «Guarnición de Marina»), al frente del cual luchó heroicamente en la batalla de Miraflores (15 de enero de 1881), donde quedó gravemente herido. El valeroso oficial falleció al día siguiente, siendo sus últimas palabras: «Muero por la patria». Demostrando gran patriotismo, Teresa auspició una contribución llamada «ofrenda patriótica de los vecinos de Lima», por la que se recaudó 9.600 soles. En reconocimiento a esta labor, el comité patriótico del valle de Chicama la premió con una medalla de oro.
Como a muchas familias de Lima, la guerra la dejó sin casa y sin recursos. Para aliviar de algún modo la soledad de su viudez, decidió fundar un colegio para señoritas en su casa de la calle Faltriquera del Diablo (hoy Portal de Belén o Portal Zela), labor que realizó con el auxilio de sus hermanas Enriqueta y Elena (3 de marzo de 1881). Dicho colegio llegó a ser el mejor de su tiempo y el preferido de las distinguidas familias de Lima, no sólo por sus métodos de enseñanza, sino por la importancia que concedió a la educación sobre la instrucción. Consideró que ya había llegado la hora en que la mujer debía prepararse para la vida y no limitarse al papel de esposa y madre, rompiendo así una de las mayores trabas mentales de la sociedad conservadora del siglo XIX.
En el colegio que dirigía, conocido como el Liceo Fanning, se enseñaban matemáticas, gramática, geografía, economía doméstica, historia del Perú y religión, para la cual se seguían los libros escritos por ella misma. Al mismo tiempo abogó intensamente por la enseñanza técnica y laboral, y por la idea de que la educación moral, la intelectual y la física debían complementarse, poniendo en práctica todos esos planteamientos.
Murió el 7 de abril de 1918, víctima de una neumonía, a la avanzada edad de 82 años. En toda ocasión, hasta su último instante, demostró humildad y grandeza, pidiendo a sus familiares que su sepelio se realizase en privado. Fue enterrada en el Cementerio Presbítero Maestro.
Como homenaje póstumo, Manuel Beltroy (escritor y funcionario del Ministerio de Educación del Perú) consiguió que se diera a una gran unidad escolar (hoy Institución Educativa) el nombre de Teresa González de Fanning, que empezó a funcionar en 1952 en un local construido en terrenos del actual distrito de Jesús María, en Lima.
Una colección de artículos suyos publicados en el diario El Comercio de Lima fueron recopilados en un folleto titulado La educación femenina (1898). Hizo allí una crítica franca, valiente y elevada sobre la condición en que estaba entonces el proceso de la formación cultural de la mujer, orientada exclusivamente a prepararla para el matrimonio y ser una buena esposa y una buena madre. Rechazó este tipo de educación, que fomentaba el estudio de la música, el francés, y algo de letras y cálculos básicos como toda preparación para enfrentar el mundo, planteando en su reemplazo una educación más amplia y completa, con connotación práctica, que favoreciese una formación laboral que permitiese a la mujer emanciparse de la dependencia del marido al tener una fuente de ingresos propia. En los niveles más bajos, sugirió una educación más práctica para la vida cotidiana, lo que incluía aprender un oficio; para los niveles medios y acomodados planteó una educación más ilustrada, abierta al mundo exterior y con manejo de disciplinas científicas y filosóficas. Además, sostuvo de que la educación debía ser laica, pues las religiosas, al carecer de familia y vivir apartadas de la sociedad, no poseían las experiencias necesarias para la formación de las mujeres. No fue escuchada ni tomada en cuenta entonces, pero ahora se le reconoce como precursora de la moderna formación educativa de la mujer.
Pioneras de Genero en el Peru
Clorinda Matto de Turner
Nació en el Cuzco el 11 de noviembre 1852 en la casa de la familia Matto en paujyo pueblo Qoya, distrito de Calca provincia de Cusco departamento de Perú y fue bautizada en la Parroquia del Sagrario de la Catedral de Cuzco, el 30 de diciembre de 1852, bajo los nombres de Grimanesa Martina, aunque más tarde ella misma usara el nombre de «Clorinda», con el que se le conoció a lo largo de su vida. Hija de Ramón Mato Torres y Grimanesa Concepción Usandivaras Gárate. Su abuelo paterno era Manuel T. Mato, natural del Cuzco, Magistrado vocal de la Corte Superior de Justicia del Cuzco, literato y jurista; por la línea materna Juan José Usandivaras, natural de Salta en Argentina, y Manuela Gárate, natural del Cuzco.
En la hacienda de sus padres tuvo oportunidad de observar la vida campestre, y aprendió a hablar el quechua. Cursó estudios primarios en el Colegio de Nuestra Señora de las Mercedes en la ciudad del Cuzco, que interrumpió a la muerte de su madre. A partir de entonces tuvo que hacerse cargo de sus hermanos menores, Ramón Segundo, Ramón Daniel y Ramón Hermenegildo Matto Usandivaras. Quería irse a los Estados Unidos a estudiar Medicina, pero su padre no se lo permitió.
En 1871 se casó con el comerciante, médico y hacendado inglés Joseph Turner y se fue a vivir con él al pueblo andino de Tinta. Al morir su marido 10 años después, en 1881, la viuda se vería enfrentada con serios problemas económicos, ya que abogados y jueces corruptos le harían perder gran parte de su herencia.
En 1876 Clorinda Matto fundó la revista El Recreo, en la que publicaron autores famosos de su tiempo como Juana Manuela Gorriti, Ricardo Palma, Rufino José Cuervo o Fernán Caballero. Dejó el proyecto un año después, por razones de salud, y se trasladó a Arequipa. El mismo año de 1877 participó en una de las tertulias de Juana Manuela Gorriti, las famosas «veladas literarias» que ella continuaría más tarde. En Arequipa asumió el puesto de redactora en jefe del diario La Bolsa (1884-85). En 1884 publicó Elementos de Literatura Según el Reglamento de Instrucción Pública Para Uso del Bello Sexo. Ese mismo año estrenó su tragedia Hima-Sumac ó El secreto de los Incas. Drama histórico en tres actos y en prosa en Arequipa, que tuvo poco éxito y sólo se representó una vez más, en Lima en 1888, donde Clorinda Matto se había establecido en el año de 1886. En la capital peruana, fue incorporada a las instituciones culturales más importantes, como el Ateneo o el Círculo Literario.
Hacia el final de su vida emprendió viajes por España, Francia, Italia, Alemania e Inglaterra, donde se encontró con representantes de diversas organizaciones femeninas y feministas. Clorinda Matto de Turner murió en Buenos Aires el 25 de octubre de 1909. Sus restos mortales fueron repatriados en 1924, a raíz de una resolución del Congreso peruano, y fueron sepultados en el Cementerio Presbítero Maestro.
Clorinda Matto de Turner, junto con Mercedes Cabello (autora de "Blanca Sol", novela de corte social) y Teresa Gonzalez de Fanning, pertenece al primer grupo de mujeres ilustradas del Perú. Habiendo crecido en el Cuzco, antigua capital del imperio Inca, Clorinda se sintió muy identificada con esta cultura. La familiaridad encontrada con ella es lo que inspiró la mayoría de sus escritos.
Matto de Turner adquirió mucha popularidad por sus trabajos literarios, en los cuales presentó a los indígenas en una forma mas humana y positiva, lo cual era contrario a la forma de pensar de la época. A pesar de su ascendencia blanca, nunca estuvo de acuerdo con la manera en que trató a los indígenas y utilizó sus escrituras para hablar en favor de ellos y crear conciencia en la gente. Sus escritos también fueron parte de una campaña para mejorar la educación de las mujeres. Perteneció a un círculo amplio de mujeres, escritoras y pensadoras, que incluía a Juana Manuela Gorriti, Carolina Freyre de Jaimes, Teresa González de Fanning, Mercedes Cabello de Carbonera y Aurora Cáceres, quienes trabajaban juntas en Lima, organizando tertulias, publicando revistas, y estableciendo escuelas, hasta que Matto tuvo que exiliarse a causa de un motín clerical en 1895. En Buenos Aires ayudó a la joven Zoila Aurora Cáceres, la hija del presidente Andrés Avelino Cáceres expulsado del país en 1895. Matto había entablado amistad con el presidente Cáceres durante la Guerra del Pacífico (1879-1883). Matto también tenía lazos profesionales con los dos escritores más influentes de aquella época, Manuel González Prada y Ricardo Palma, imitando las tradiciones de éste y compartiendo la ideología modernizadora del aquél.
Clorinda Matto de Turner es conocida por muchos de sus trabajos literarios, incluyendo una revista fundada por ella, llamada El Recreo; como editora de diarios y periódicos literarios tales como La Bolsa, El Perú Ilustrado y Búcaro Americano, por sus novelas, de entre las más importantes: Herencia, pero, sobre todo Aves sin nido, y la traducción de los Evangelios al Quechua.
También su primer libro publicado en 1884 fue Tradiciones cuzqueñas, leyendas, biografías en hojas sueltas, y publicó un segundo tomo dos años después que se llamó Tradiciones, crónicas y hojas sueltas.
Nació en el Cuzco el 11 de noviembre 1852 en la casa de la familia Matto en paujyo pueblo Qoya, distrito de Calca provincia de Cusco departamento de Perú y fue bautizada en la Parroquia del Sagrario de la Catedral de Cuzco, el 30 de diciembre de 1852, bajo los nombres de Grimanesa Martina, aunque más tarde ella misma usara el nombre de «Clorinda», con el que se le conoció a lo largo de su vida. Hija de Ramón Mato Torres y Grimanesa Concepción Usandivaras Gárate. Su abuelo paterno era Manuel T. Mato, natural del Cuzco, Magistrado vocal de la Corte Superior de Justicia del Cuzco, literato y jurista; por la línea materna Juan José Usandivaras, natural de Salta en Argentina, y Manuela Gárate, natural del Cuzco.
En la hacienda de sus padres tuvo oportunidad de observar la vida campestre, y aprendió a hablar el quechua. Cursó estudios primarios en el Colegio de Nuestra Señora de las Mercedes en la ciudad del Cuzco, que interrumpió a la muerte de su madre. A partir de entonces tuvo que hacerse cargo de sus hermanos menores, Ramón Segundo, Ramón Daniel y Ramón Hermenegildo Matto Usandivaras. Quería irse a los Estados Unidos a estudiar Medicina, pero su padre no se lo permitió.
En 1871 se casó con el comerciante, médico y hacendado inglés Joseph Turner y se fue a vivir con él al pueblo andino de Tinta. Al morir su marido 10 años después, en 1881, la viuda se vería enfrentada con serios problemas económicos, ya que abogados y jueces corruptos le harían perder gran parte de su herencia.
En 1876 Clorinda Matto fundó la revista El Recreo, en la que publicaron autores famosos de su tiempo como Juana Manuela Gorriti, Ricardo Palma, Rufino José Cuervo o Fernán Caballero. Dejó el proyecto un año después, por razones de salud, y se trasladó a Arequipa. El mismo año de 1877 participó en una de las tertulias de Juana Manuela Gorriti, las famosas «veladas literarias» que ella continuaría más tarde. En Arequipa asumió el puesto de redactora en jefe del diario La Bolsa (1884-85). En 1884 publicó Elementos de Literatura Según el Reglamento de Instrucción Pública Para Uso del Bello Sexo. Ese mismo año estrenó su tragedia Hima-Sumac ó El secreto de los Incas. Drama histórico en tres actos y en prosa en Arequipa, que tuvo poco éxito y sólo se representó una vez más, en Lima en 1888, donde Clorinda Matto se había establecido en el año de 1886. En la capital peruana, fue incorporada a las instituciones culturales más importantes, como el Ateneo o el Círculo Literario.
Hacia el final de su vida emprendió viajes por España, Francia, Italia, Alemania e Inglaterra, donde se encontró con representantes de diversas organizaciones femeninas y feministas. Clorinda Matto de Turner murió en Buenos Aires el 25 de octubre de 1909. Sus restos mortales fueron repatriados en 1924, a raíz de una resolución del Congreso peruano, y fueron sepultados en el Cementerio Presbítero Maestro.
Clorinda Matto de Turner, junto con Mercedes Cabello (autora de "Blanca Sol", novela de corte social) y Teresa Gonzalez de Fanning, pertenece al primer grupo de mujeres ilustradas del Perú. Habiendo crecido en el Cuzco, antigua capital del imperio Inca, Clorinda se sintió muy identificada con esta cultura. La familiaridad encontrada con ella es lo que inspiró la mayoría de sus escritos.
Matto de Turner adquirió mucha popularidad por sus trabajos literarios, en los cuales presentó a los indígenas en una forma mas humana y positiva, lo cual era contrario a la forma de pensar de la época. A pesar de su ascendencia blanca, nunca estuvo de acuerdo con la manera en que trató a los indígenas y utilizó sus escrituras para hablar en favor de ellos y crear conciencia en la gente. Sus escritos también fueron parte de una campaña para mejorar la educación de las mujeres. Perteneció a un círculo amplio de mujeres, escritoras y pensadoras, que incluía a Juana Manuela Gorriti, Carolina Freyre de Jaimes, Teresa González de Fanning, Mercedes Cabello de Carbonera y Aurora Cáceres, quienes trabajaban juntas en Lima, organizando tertulias, publicando revistas, y estableciendo escuelas, hasta que Matto tuvo que exiliarse a causa de un motín clerical en 1895. En Buenos Aires ayudó a la joven Zoila Aurora Cáceres, la hija del presidente Andrés Avelino Cáceres expulsado del país en 1895. Matto había entablado amistad con el presidente Cáceres durante la Guerra del Pacífico (1879-1883). Matto también tenía lazos profesionales con los dos escritores más influentes de aquella época, Manuel González Prada y Ricardo Palma, imitando las tradiciones de éste y compartiendo la ideología modernizadora del aquél.
Clorinda Matto de Turner es conocida por muchos de sus trabajos literarios, incluyendo una revista fundada por ella, llamada El Recreo; como editora de diarios y periódicos literarios tales como La Bolsa, El Perú Ilustrado y Búcaro Americano, por sus novelas, de entre las más importantes: Herencia, pero, sobre todo Aves sin nido, y la traducción de los Evangelios al Quechua.
También su primer libro publicado en 1884 fue Tradiciones cuzqueñas, leyendas, biografías en hojas sueltas, y publicó un segundo tomo dos años después que se llamó Tradiciones, crónicas y hojas sueltas.
la equidad de genero en el Peru
El término equidad puede definirse, según el Diccionario de la lengua española, como:
“La igualdad de género es un principio constitucional que estipula que hombres y mujeres son iguales ante la ley”, lo que significa que todas las personas, sin distingo alguno tenemos los mismos derechos y deberes frente al Estado y la sociedad en su conjunto.
Sabemos bien que no basta decretar la igualdad en la ley si en la realidad no es un hecho. Para que así lo sea, la igualdad debe traducirse en oportunidades reales y efectivas para ir a la escuela, acceder a un trabajo, a servicios de salud y seguridad social; competir por puestos o cargos de representación popular; gozar de libertades para elegir pareja, conformar una familia y participar en los asuntos de nuestras comunidades, organizaciones y partidos políticos.
El reconocimiento de la igualdad de género ha sido una conquista histórica de las mujeres. Hace 250 años plantearse la igualdad de derecho era un hecho inconcebible ya que se consideraba que las mujeres eran naturalmente diferentes e inferiores a los hombres.
- Cualidad que mueve a dar a cada uno lo que merece
- Justicia, imparcialidad en un trato o un reparto
- la "bondadosa templanza habitual"; a la propensión a dejarse guiar por el deber o por la conciencia, más que por la justicia o por la ley escrita;
- la justicia natural, opuesta a la ley escrita
- una moderación en el precio de las cosas o en las condiciones
“La igualdad de género es un principio constitucional que estipula que hombres y mujeres son iguales ante la ley”, lo que significa que todas las personas, sin distingo alguno tenemos los mismos derechos y deberes frente al Estado y la sociedad en su conjunto.
Sabemos bien que no basta decretar la igualdad en la ley si en la realidad no es un hecho. Para que así lo sea, la igualdad debe traducirse en oportunidades reales y efectivas para ir a la escuela, acceder a un trabajo, a servicios de salud y seguridad social; competir por puestos o cargos de representación popular; gozar de libertades para elegir pareja, conformar una familia y participar en los asuntos de nuestras comunidades, organizaciones y partidos políticos.
El reconocimiento de la igualdad de género ha sido una conquista histórica de las mujeres. Hace 250 años plantearse la igualdad de derecho era un hecho inconcebible ya que se consideraba que las mujeres eran naturalmente diferentes e inferiores a los hombres.
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